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domingo, 19 de mayo de 2013

Wert... gonzoso

Llegó el día y llegó la romería. Esperaron un poco a que se calmaran las aguas y... ¡zas! aprobaron la Ley Wert, esa que habla de la calidad de la enseñanza cuando la solución que propone para solucionar el fracaso escolar es... ¡más horas de religión! Vaya genio, encima religión católica (adoctrinando a los que no la profesan) y contando como una materia más. Vamos, que ahora resulta que la mitología cristiana es tan importante como las matemáticas, la lengua,... Sí señor, eso es calidad educativa, poner el leiv motiv del negocio a costa de la ignorancia ajena a la altura de las ciencias y la cultura. Ya sólo falta que vuelva la Formación del Espíritu Nacional.

Esta lacra que es la clase política pretende cargarse la educación pública en favor de la privada para poder adoctrinar a sus vástagos (y a los nuestros de camino) sin que pueda llegar un profesor que aprueba una oposición a decir cosas que no les interesen, prefieren optar por elegir un centro en función de la línea ideológica que siga y con profesores contratados en base a yo qué sé qué criterio. Que no discuto la profesionalidad de esos docentes, no se me entienda mal. Pero la libertad de cátedra (derecho constitucional, no lo olviden) acaba en el momento en que nos sentamos a hablar para renovar contrato y más aún con esta estafa llamada crisis donde quedar en paro es una tragedia, pues la cola del INEM no es precisamente un lugar del que sea fácil salir.

Tengo la esperanza de que el Tribunal Constitucional actúe, sea de oficio o sea mediante recurso, por distintas razones: la primera, como es lógico, es porque se atenta contra el carácter aconfesional del Estado que marca la Constitución. Si se va a impartir la asignatura de religión, ha de hacerse de forma acorde con las religiones que profesen los alumnos o sus familias (no veo yo a un crío de cinco años eligiendo mitología), esto es, en función de qué alumnos se tengan habría que contratar profesores de religión islámica, budista, judaica, por no hablar de las distintas facciones del cristianismo (católicos, ortodoxos, testigos de Jehová, mormones, etc.) o de las nuevas que se están inventando ahora (cienciología o la maradoniana). La segunda es que, precisamente por esa contratación ad hoc que habría que hacer, los docentes tendrían que opositar a una plaza interina en función de los alumnos de cada creencia que se tenga en el centro. O ser elegidos a dedo, como tanto gusta a nuestros dirigentes, o tener contratos temporales. La tercera razón es que esta contratación de profesores no sería rentable ni sostenible. Ya sé que las dos últimas razones que cito no son competencia del Constitucional, pero se derivan de la primera, que sí lo es. Y la cuarta es que al imponerse la religión católica en los colegios se está produciendo una injerencia del Estado en la labor educativa que deben realizar las familias. A una familia judía no se le puede imponer el catolicismo como tampoco se puede hacer a la inversa. Además, por ejemplo, si yo soy ateo (que lo soy) ¿quién cojones es el ministro Wert para obligarme a que mis hijos estudien la doctrina de la secta católica? Ahora va a resultar que eso es calidad de enseñanza porque los padres que no somos cristianos católicos apostólicos romanos y pagafantas del Vaticano somos unos ignorantes que no tenemos la capacidad moral de enseñar a nuestros hijos.

Sinceramente, hablan de acuerdos con la Santa Sede (vamos, la secta vaticana que es sede pero no es santa). Mire, señor Wert: me chupa un huevo el acuerdo entre el Estado y la principal empresa del mundo. Su Ley de la Calidad del adoctrinamiento fascista de la Enseñanza es una reverenda porquería desde el punto de vista constitucional, educativo y además apesta a rancio. Ahora nos ponen a estudiar religión mientras su NODO TVE nos enseña a vestir con decoro a nuestras hijas (si es que las vestimos como putas) o a rezar para mitigar la angustia de estar en paro. Como si su Dios inexistente nos fuera a dar de comer, que es el hambre lo que nos angustia. Al tiempo y veremos en TVE informativos con Rajoy pescando salmones o inaugurando nuevos pantanos del Plan Badajoz. Españoles... Franco... ha vuelto.

viernes, 17 de mayo de 2013

O día das letras galegas (día de las letras gallegas)

Aún nacido y criado fuera de la tierra de Breogán, he vivido en esa tierra demasiado tiempo como para no conocer sus costumbres, cultura, sus gentes y su lengua. Sí, su lengua. La primera vez que llegué a Galicia, venía para trabajar por largo tiempo y pensé "el que se queda en un sitio y no aprende nada, ¿a qué coño vino?". Veía la televisión gallega, leía la prensa escrita en gallego y hablaba con su gente, preguntaba hasta el punto de que muchos gallegos de mi círculo cercano se sorprendían. "Nunca vira eu un forasteiro que tivera tanto interés polas nosas cousas", decía Antonio, un conserje del colegio cercano al bar donde tantos vinos y pinchos compartimos. Departíamos de diversos temas en un gallego mezclado con castellano (castrapo lo llaman allá o jastrapo, según la zona) motivado por mi aprendizaje y porque mucha gente aún se resiste al gallego normalizado que pretenden imponer desde las administraciones autonómicas.

Hablo de imposición porque, como hablaba con tantos gallegos que me lo explicaron, existe un uso nacionalista de la lengua. El gallego normalizado no lo entienden muchos gallegos que viven en las aldeas o en pueblos pequeños, aquellos "velliños" que salvaron a la lengua de Álvaro Cunqueiro o Rosalía de Castro del olvido al que parecía condenarla la represión franquista. Y cuando los salvadores de la lengua, los galegofalantes tradicionais no comparten esa visión de la lengua, algo marcha mal. Básicamente porque dicen que se hizo un trabajo de investigación para adaptar el gallego a tiempos más actuales, cubriendo los huecos que la evolución lingüística provocó en una lengua entonces estancada, que convirtió la lengua gallega en una lengua lusista, esto es, tirando más de portugués que de castellano antiguo, con el que también guarda lazos, para romper precisamente esos lazos hacia la nación española que los nacionalistas consideran represora. Mal hizo el infausto ferrolano (irónicamente Franco era gallego) en querer imponer la lengua castellana, el sentimiento patriótico visto desde la extrema derecha y tratar de asfixiar la cultura de cada lugar en favor de una ideosincrasia más centralista. Sólo logró generar odio y nacionalismos absurdos, de poca base histórica y con mucha voluntad de romper con España.

Mezclar cultura y política siempre fue un error. Hoy día, con la que está cayendo y el viaje al pasado que nos imponen nuestros dirigentes fascistas neoliberales, se están marchando artistas, científicos, investigadores,... estamos ya a la altura de la fuga de talentos producida en la posguerra. Incluso puede que la esté superando. El caso es que no entiendo por qué el trabajo para adaptar una lengua a los tiempos y dotarla del dinamismo robado por el fascio ha de convertirse en una expresión nacionalista. Si la lengua es de una manera, lo será con España o sin ella. No hace falta inclinarla hacia otra lengua como el portugués, aunque tenga más lazos con ella que con el castellano, sólo por el capricho de los que añaden una estrella roja a la bandera gallega como si los nacionalismos fueran movimientos de izquierdas, cuando en realidad son más bien lo contrario. El día en que la cultura y la identidad de un pueblo no se vean liberadas de la política, morirán, pues los rivales políticos renegarán de ellas al asociarlas con el enemigo. Ya ha pasado en España en general, donde vocablos como patria, valores, glorioso y tantos otros se han visto denostados por una mitad del pueblo porque los asocian con la otra mitad, como también ocurre con la bandera o el himno o el propio sentimiento patriótico. En Galicia son algo más listos porque no dejan que aspectos de la cultura e identidad gallega se los lleve el enemigo: simplemente, pugnan por ellos y el pueblo, al final, se queda con la cultura y ya veremos a quién se vota. Aún así, esa pugna no ha acabado y quien la gane matará esa cultura tanto como el que la pierda, porque tendrá enemigos que la denosten al asociarla con el de enfrente.

Con todo, feliz día de las letras gallegas a todos los gallegos. Non deixedes de loitar polo voso, non deixedes que os políticos rouben a vosa cultura. Vos sodes xente de carallo, non vos deixedes afundir.

domingo, 12 de mayo de 2013

Se apagó LA VOZ

Y sí, lo digo en mayúsculas que es a lo escrito el equivalente a gritar a los cuatro viento como también lo grito. Esta mañana se ha ido para siempre don Constantino Romero. Hoy toca aparcar los temas políticos, la bilis que abunda en estos tiempos, la queja y protesta más que fundada aunque algunos no lo vean. Hoy quiero rendir con estas líneas un sentido homenaje a ese señor calvo y con bigote que, lejos del éxtasis metrosexual de la televisión actual, nos acompañó por televisión, por radio, en el teatro y poniendo voz española a mitos del cine.

Qué voy a decir yo de la voz que dejó en nuestra memoria auditiva frases célebres del cine como "Sayonara baby" o "yo soy tu padre", dando personalidad a esos tipos duros del cine como Harry el Sucio, Darth Vader, Terminator, o a veces cambiaba el registro como con el entrañable Mufasa de "El Rey León". La voz en la megafonía de los Juegos Olímpicos de Barcelona, el rostro amable de "El tiempo es oro", la mitad de aquellos entrañables Blues Brothers de "Telepasión" de TVE junto al también desaparecido Jordi Estadella...  la voz y el rostro tranquilo y bonachón de tantos momentos inolvidables para la audiencia de tres décadas de radio y televisión.

A lo largo de su carrera, sobre todo en la pequeña pantalla, se veía la evolución de ese hombre que para el espectador, y por el bien de la televisión, no debía retirarse nunca. Un prodigio de verbo, de clase, de trato cercano pero con una cortesía exquisita. Aún recuerdo cómo saludaba a las participantes femeninas de su programa con un beso en la mano... "a sus pies, señora". Un saludo antiguo que pronunciado por él desprendía elegancia. Era un señor que, visto tras la pantalla, podía tener la apariencia de un vendedor de seguros y, al mismo tiempo, la clase y elegancia del más refinado gentleman británico. También dado al humor, lo cual vimos cuando presentó "La parodia nacional", tuvo entre sus virtudes la intensidad, que demostraba en el concurso "Alta Tensión" donde, en un intento de modernizar su imagen, nos lo presentaron totalmente rapado, sin gafas y con su eterno bigote convertido en perilla. Craso error, a mi juicio, ese cambio de imagen, que nos contrastaba aquella apariencia quizá más dura con la voz que todos asociábamos a ese señor de aspecto, como ya dije, entrañable y bonachón.

Hoy que don Constatino nos ha dejado, dejo esta reflexión: una forma de evaluar un país es también viendo la evolución de sus medios. Y hemos pasado de este señor con aspecto entrañable y voz mágica, además de una cultura y elegancia dignas del mayor y más enérgico elogio, a ver presentadores tuneados, una apoteosis metrosexual, rodeados de colaboradores/as con voces desagradables, con un nivel cultural que raya la zafiedad y con el grito como argumento. De Constantino Romero a Belén Esteban, Jorge Javier Vázquez, Mariñas, María Patiño, Kiko Hernández,... sí, casi todos los que me vienen a la cabeza son de Telecinco, no por nada en particular pero son los que me vienen. Pero cuando las audiencias pasan del "a sus pies señora" al "por mi hija ma-to", se entienden muchos problemas del país. Porque es normal que los que manejan desde arriba subestimen a un pueblo que prefiere el entretenimiento basado en la zafiedad y la chabacanería a la cultura, clase y elegancia de don Constantino Romero. Descanse en paz, maestro.

sábado, 11 de mayo de 2013

Que no nos representan

No hace mucho, nuestra querida Dolores de Cospedal instaba a los movimientos sociales a "participar del juego de la representación". Nada mejor para empezar a tocar los cojones de buena mañana cuando la representación no es ningún juego y ellos participan del juego sin representar a nadie. Cuando digo "ellos" no hablo del PP. Hablo de cada político que cobra un sueldo indecente, con prebendas indecentes, por sentar las posaderas en un escaño conseguido mediante el voto obtenido por promesas inclumplidas. Zapatero prometió llegar al pleno empleo, Rajoy prometió no subir los impuestos ni tocar las pensiones y nada, cada español con derecho a voto es una prostituta que prestará sus servicios cada cuatro años sin recibir siquiera el precio pactado. Vamos, que está condenado a ser engañado en cada campaña electoral y aguantar la mofa de los corruptos mientras no llega la siguiente.

"Señora" de Cospedal, lo primero es que no sé cómo quiere que nadie que quiera cambiar las cosas se presente a unas elecciones si ya el hecho de participar en política le va a restar credibilidad. De hecho, los políticos no tienen ninguna hoy día y, si no fuera por millones de incondicionales que los defienden cual hinchas de fútbol, los iba a votar su puta madre. Reta usted a cualquiera que le haga frente a presentarse a unas elecciones que saben que ganará su partido y si no sus vecinos de enfrente, que tanto monta, porque la gente está demasiado desencantada, queda aún demasiado crédulo suelto que se creerá sus falacias en forma de promesa y, por supuesto, sus seguidores emitirán un voto sectario en masa. Lo que digo, como si de un equipo de fútbol se tratase, con una fiel hinchada que lo seguirá aunque descienda a regional. Y a ustedes, da igual que unos creen una falsa prosperidad (Aznar), que otros arruinen el país (Zapatero) y otros terminen de ponernos la bandera alemana en la golilla como hoja de guillotina (Rajoy). Sus votantes seguirán besando por donde pisan mientras mantienen los problemas que crean para tener armas electorales. Seis millones de parados para conseguir que trabajemos por menos dinero, una ETA siempre agonizante pero nunca derrotada, explosiones de nacionalismo periférico por doquier... no sólo no acaban con el nacionalismo catalán o el vasco, sino que a este paso se va a querer independizar hasta Murcia. Da igual, tendrán ustedes miles de gilipollas que los voten pase lo que pase.

Todavía quedan ilusos que creen que la solución vendrá en 2.015 cuando haya que votar otra vez. Todavía hay gente que cree que con esto se arregla todo. Craso error, cuando todo el mundo olvida los ideales y las buenas intenciones al llegar a la poltrona. Sí, Lola Cospe, estoy desencantado de la política, asqueado a decir basta, porque mi confianza se desploma con cada nueva promesa, con cada nuevo fraude electoral. Cada vez me da más miedo cuando dicen que no van a tocar algo, porque ya sé por dónde nos la van a meter doblada. En fin, que deseo sinceramente que todo explote de una puta vez, que el sistema se vaya al mismísimo carajo y que se reinicie todo, porque está claro que esta falsocracia no funciona. Ya lo dije una vez y lo mantengo. Es irónico que los leones del Congreso lleven los nombres de Daoíz y Velarde, dos héroes del 2 de mayo, cuando detrás suyo, dentro del hemiciclo, están los cobardes que habrían dejado pasar a Napoleón, le habrían dado las llaves del poder y aún encima habrían invitado a café con churros. No están ustedes a la altura, ya lo demuestran cada día, asfixiando a su pueblo para financiar a una Alemania que nos asfixia con una deuda que es de la banca mientras ellos no pagan deudas que tienen contraídas con Grecia, Estados Unidos o Gran Bretaña. Sacan pecho de su mayoría absoluta obtenida mediante engaños mientras ponen el culo más allá de nuestras fronteras.

Sigan presumiendo de sus triunfos, tarde o temprano les explotarán en la cara. Están vendiendo España tras una cortina de humo con un nombre ya repetido: "Y tú más".


viernes, 3 de mayo de 2013

Por la libertad de prensa

Con motivo del Día Internacional de la Libertad de Prensa, la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) dice que han aumentado las presiones contra aquellos medios y profesionales que investigan sobre una lacra tan típicamente española como la corrupción. Ha hablado de "serias trabas" de la clase política contra el trabajo de los profesionales de la información. Los verdaderos criminales criminalizan, valga la redundancia, a aquellos que pretenden que podamos ejercer nuestro derecho a una información veraz e imparcial, levantando muros en torno a sí los primeros para que los segundos no puedan contarnos qué pasa. No tienen cojones para dejar que las investigaciones periodísticas lleguen a su fin con la pasividad al respecto de quien nada tiene que ocultar.

Una de sus denuncias más repetidas ha sido la de las ruedas de prensa sin derecho a preguntas. Nunca entendí cómo tienen la cara dura de prohibir al profesional que cubre dicha información que haga preguntas, que las cuestiones ciudadanas lleguen hasta ellos, brindarnos una respuesta como es su responsabilidad. Es como jugar un partido de fútbol sin balón y cantando los goles del lado que nos dé la gana. Lo único que entiendo es que, después de un largo Consejo de Ministros donde se ha debatido la forma de jodernos aún un poco más, a nadie le apetece que le borren las sonrisas con un par de hostias bien dadas en forma de preguntas de un reportero de los que están a pie de calle, cerca del ciudadano, precisamente donde deberían estar sus señorías (a lo mejor lo consideran intrusismo y por eso se enfadan tanto).

La FAPE ha tenido además la elegancia a mis ojos de recordar a los periodistas que deben contrastar la información, que son garantes de nuestro derecho a ser objetiva e imparcialmente informados, que hay que cubrir noticias en lugar de inventarlas, que la noticia no debe ser ensombrecida por un titular. Que si nos estamos quejando de una información sesgada por la opacidad de los políticos en cuanto a sus chanchullos, no tiene sentido luego publicar al buen tuntún sin tener claro si lo redactado y publicado tiene el menor parecido con la realidad. Y hablo de elegancia porque no sólo mira la Federación la paja en el ojo ajeno, sino que ve la viga en el propio. En estos tiempos tan carentes de autocrítica, es de agradecer que alguien caiga en decir "esto es también culpa mía".

Por último, quiero recordar a todo el mundo algo que pocos o ninguno han tenido en mente a la hora de comentar esta noticia (la he leído en el Diario Público y de ahí estas líneas): Por supuesto que hay periodistas buenos y malos. Pero lo que no hay son cobardes. No es que no tengan huevos de decir según qué cosas o qué presiones reciben para no decir las que callan. Es que no podemos olvidar que son trabajadores que pertenecen a empresas y que no pueden arriesgar su puesto más allá de la ideología línea editorial de su patrón. Al fin y al cabo, como trabajadores que son, tienen familias que alimentar, hipotecas que pagar y facturas que afrontar. Al fin y al cabo, desde que el mundo es mundo y además capitalista, la aspiración de tener una casa y el lazo afectivo con la familia, máxime la responsabilidad de mantener a esa familia, han sido las principales armas del opresor. Te puteo, te puteo y, cuando estás a punto de mandarme a la mierda, te recuerdo "no querrás que tu familia pase calamidades, ¿verdad?". Y tú agachas la cabeza y te encoges de hombros ante el peso de la responsabilidad, ante las sonrisas de tus hijos, ante el temor de verlos llorar de hambre, el miedo a perder tu casa y tu vida... como decía, encoges los hombros y dices "sí, bwana". Al final, es lo que hay.

viernes, 26 de abril de 2013

Soberbia impostura

Lo hemos conseguido. Hemos superado lo insuperable y batido un nuevo récord histórico. Es una jornada para celebrar. Estas son las lecturas que sacará el gobierno de Mariano Rajoy ante cifras históricas. Quizá lo negativo es lo que se han olvidado decir: que estamos hablando del paro. Más de seis millones de almas atormentadas por no saber cómo alimentarse ni cómo mantener a sus familias. Mientras, un grupo numeroso,  aunque no tanto como en otras ocasiones, intentaba hacer lo que debe hacer el pueblo, tomar el Congreso. Digo que debe hacerlo porque, ya que los que hay dentro no nos representan (nosotros los votamos pero ellos representan a los putos mercados), habrá que entrar, echarlos a patadas y volver a empezar. Al fin y al cabo, las Cortes deben ser el templo de la soberanía popular (del pueblo, no del partido) y, con esta panda de inútiles y chorizos que tenemos alojados en sede parlamentaria, la soberanía no tiene nada de popular.

Al final la protesta ha venido bien al gobierno para desviar la atención. Incluso, cuando llegué a casa, estaba tan pendiente de seguir la protesta que tardé en enterarme de que la clase política ha hecho los deberes de la  troika liderada por la Führer Merkel, de empobrecer más aún al pueblo al que utilizan para enriquecerse representan. Sí, llegué a casa porque, por lejanía y por cuestiones médicas, no pude asistir a la protesta. Habría ido de muy buena gana, porque viendo la gestión que se está haciendo, más encaminada a convertir España en Westfallia del Sur que en superar los efectos de la estafa crisis, ¿quién no tendría ganas de, al menos, gritar a la cara a los culpables que son culpables? La presunción de inocencia que tanto se fuman con el españolito de a pie me la fumo yo ante ellos. Son culpables de estafa, fraude y alta traición. Estafa porque la quiebra a la que llegará España es culpa de los que se endeudan para salvar a los bancos mientras destruyen empleo y abandonan a su suerte a las familias. Fraude porque han llegado al poder con promesas que ni podían ni querían cumplir, pero que hicieron igualmente tirando de excusa de la "herencia recibida". Ahora reconocen que acabarán la  legislatura con un 25,8% de paro, mucho más de como empezaron los que iban a salvar el país con la varita mágica de Harry Potter. Joder con la herencia recibida. Alta traición porque, lejos de defender los intereses patrióticos, debilitan a un país cuyas familias no pueden consumir para revitalizar la economía, cuyos pequeños y medianos empresarios se ven abocados a cerrar en lugar de crear empleo, cuyas Fuerzas Armadas no tienen recursos para mantenerse operativas, cuyos bancos están podridos y sólo sobreviven bebiéndose nuestra sangre en la casa que nos acaban de embargar... han hecho de España un país vulnerable por tierra, por mar, por aire, por bolsa, por banco, por desahucio, por robo... Malditos políticos.

Caray, que pierdo el hilo. Decía que ha venido bien la protesta para desviar la atención. Hemos despertado con la imagen de una muchedumbre intentando derribar las vallas que blindaban al Congreso de sus legítimos propietarios. Ahora resulta que los ciudadanos son terroristas y hay que desplegar para ellos tanta policía que, de haber vigilado a políticos y banqueros, se habrían bastado la mitad de ellos para acabar con la corrupción de este país. Ni el Urdanga de los cojones se habría atrevido. La imagen es curiosa por la muchedumbre en sí... Siete encapuchados y cincuenta cámaras. Vamos, una turba enfurecida y violenta que iba a dar un golpe de Estado que vencería seguro contra 1.400 agentes. Por no hablar de que había 3.000 personas y una ínfima minoría fue la que intentó derribar esas vallas. En pocas palabras, unos cuantos siervos de la derecha se bastaron para desacreditar a miles de ciudadanos descontentos con una puesta en escena en prime time para todos los telediarios. Tiene cojones que los informadores estén tan manejados (o sean tan gilipollas) como para entrar al trapo de los verdaderos delincuentes y criminalizar al ciudadano que no golpeó primero, de hecho se lleva más golpes que nadie, en cuerpo, casa, cartera y empleo... Hijos de puta, si es que encima de cornudos somos apaleados. Diría eso de "además de puta, me toca poner la cama". Pero la cama me la embargaron el viernes pasado, así que sólo me queda el suelo mientras siga siendo gratis.

Falta unión, faltan cojones y faltan ideas concretas. Está bien la idea de forzar la dimisión de toda la infección política que sufre mi roja y gualda. Pero mucho me temo que aún no hemos aprendido nada de Islandia. Y sigo diciendo que hay que mirar allá. O al menos, hacer entender a políticos, policía, jueces que no condenan a los corruptos y salvapatrias varios que los ciudadanos no somos su sostén económico, sino que al pagarles nos convertimos en sus jefes. Que dejen de lamer el culo nacionalsocialistaneoliberaldeloscojones de la Führer Merkel o los echamos aprovechando la Reforma Laboral... total, desde que entró en vigor el despido es tan barato... Y, si no, a las cifras de paro me remito.

sábado, 20 de abril de 2013

Crisis a la carta

Comer yogures caducados para no desperdiciar comida. Ducharse con agua fría para no desperdiciar agua en esperar que salga caliente. Hacer ayuno de treinta días para poder pagar la hipoteca cada mes. Esas son las gilipolleces recetas milagrosas con las que el actual gobierno pretende salir de la crisis. Como si el ciudadano tuviera la culpa de la que está cayendo. Por lo visto hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y de qué manera: nuestros hijos aprenden por encima de sus posibilidades, nos ponemos enfermos por encima de nuestras posibilidades,... aunque por lo visto no rezamos por encima de nuestras posibilidades, porque la Iglesia no pierde sus subvenciones pagadas por todos, creyentes y ateos. De hecho, lejos de perder dinero, también legisla y, si no, que le pregunten a Gallardón por el aborto.

La estafa crisis ha tenido uno de los efectos deseados por la clase pudiente. Si antes se miraba con compasión al mileurista, ahora se le mira con envidia, por tener al menos mil cochinos euros al mes. Recuerdo una entrevista de trabajo que tuve en el 2008, donde me ofrecían un puesto de comercial y, aunque trabajase para la empresa, sería autónomo. Lo rechacé porque corría el riesgo de pagar más de lo que ganase (no tenía sueldo, no tenía nada asegurado, pero las cuotas de autónomo hay que pagarlas igual). El señor que me entrevistó me dijo "pero ¿tú qué quieres? ¿Ser un pobre mileurista asalariado o tener la oportunidad de ser tu propio jefe y ganar mucho dinero?". Viendo cómo fue la historia años después, me consta que el señor Andrés, que así se llamaba, envidia al pobre mileurista asalariado del que le hablaba. Su empresa quebró y el pufo que dejó tras de sí le dejó sin nada. Otro de los efectos de este robo llamado crisis es lo poco que vale el dinero, aunque este efecto ya lo tuvo la entrada del euro. Ya no voy a entrar en que si yo con cinco mil pesetas me compraba lo que ahora no puedo con 50 euros (casi diez mil pesetas). Ya entro en que ganar 1.500 euros (250.000 pesetas, un sueldo de privilegiado no hace tanto tiempo) no da para acabar el mes. Está claro que se revalorizaron los precios y no los salarios. Y la vida ya no está para vivirla, sino para sobrevivir comiendo del aire y pagar la hipoteca, que diría la Cospe.

Sobre las declaraciones de la Cospedal, esa soberana imbécil que afirma que es mejor pagar la hipoteca que comer y alimentar a la familia, poco hay que decir. Ya se retrata sola y demuestra que prefiere salvar a los bancos y no a las personas. Que los bancos se empufan, pero no comen. Y total, los que comen bien pueden dejar de hacerlo para pagar el pufo de los bancos. O comer yogures caducados que encuentran en la basura si, con suerte, no les multan con 750 euros por revolver los contenedores. La falta de lógica se está convirtiendo en el criterio de la derecha. Sinceramente, no creo que así se salga de la crisis, pero si se sale, ¿de verdad hay que hacerlo a este precio? Se está hablando de que la gente muera de hambre para que los banqueros sigan jubilándose con pensiones millonarias mientras disfrutan de un gran patrimonio obtenido de la usura. No creo que ellos lean estas líneas, total, para ellos soy un puto rojo aunque ahora mismo no tome partido por ninguna ideología política ya que sus representantes son corruptos. Pero, si las leen, aquí van mis ideas.

Por supuesto, estoy de acuerdo con la dación en pago que tanto defiende la señora Ada Colau. Al fin y al cabo, esas viviendas que recibirían para cancelar la deuda las venderán por lo que reste de hipoteca y habrá compradores que vean en ella la oportunidad de comprar una vivienda más barata. De hecho, los pisos procedentes de embargo son, hoy en día los más buscados de internet. Sólo hay que tener ordenador o Ipad (todos los diputados tienen uno para jugar a Apalabrados mientras les aburre la sesión parlamentaria) y conectarse a internet, que no sólo vale para decir sandeces por Twitter. Por otro lado, habría que proteger a los autónomos, que son quienes generan más empleo en su pequeña y mediana empresa, y fomentar la producción y transformación de materia prima. España puede producir más que de sobra y reducir así importaciones costosas e innecesarias. Los políticos deberían bajar sus sueldos, limitar sus prebendas y dar ejemplo de esa austeridad que pretenden, ya que ellos con lo que ganan sí que pueden ejercerla. Ellos reducirían un gasto innecesario y no les faltaría para comer. Al fin y al cabo, sería un sueldo modesto pero vitalicio. Ellos en ocho años ya no tienen que preocuparse por llenar la nevera. Pero su pueblo sí se preocupa de llenar la cazuela para el día y ya se verá mañana. También así estarían más cercanos a la realidad y puede que por fin se enteren de cuánto cuesta el puñetero café. Cultura podría encargarse de las iglesias y la Iglesia Católica bien podría autofinanciarse, pagando su IBI y viviendo tan humildemente como manda la doctrina que dicen seguir pero que sólo predican. Dijo la Iglesia que, si pagaba el IBI, igual no podría atender a Cáritas. Pero es que si todo esto se llevara a cabo es posible que Cáritas no hiciera falta. De hecho, es más caro colocar el anuncio donde mendigan que marquemos la famosa X de la declaración de la renta que lo que van a recibir de impuestos.

Seguro que alguna cosa me queda en el tintero, pero está claro que el camino que siguen los "populares" no es el correcto, como tampoco lo fue el de los "socialistas". Pero hay que acatar menos a Europa y preocuparse más por los problemas que tenemos dentro, que son los que deberían preocupar a la clase política española. Sí se puede, como dijo Ada Colau, pero no quieren. Supongo que tratar de convertir al pueblo en esclavo les interesa más. Ahí queda eso.